Caacupé
Durante la homilía de este Domingo de Ramos, el religioso invitó a una reflexión personal y social al plantear la pregunta: “¿Quién soy yo ante Jesús que sufre?”. Monseñor Ricardo Valenzuela también vinculó el relato de la pasión de Cristo con actitudes actuales como la indiferencia, la evasión de responsabilidades y la falta de acompañamiento.
En ese contexto, cuestionó comportamientos que se repiten en la sociedad, como “lavarse las manos” ante situaciones difíciles o actuar como una multitud que observa el sufrimiento sin intervenir. También mencionó actitudes de burla, humillación o silencio frente al dolor ajeno.
El obispo señaló que esta realidad se refleja en personas que atraviesan crisis emocionales sin contención. “Cuando alguien en lo más profundo siente que su existencia ya no tiene sentido: ‘¿Para qué seguir viviendo?’ Eso debería estremecernos”, afirmó.
En ese sentido, recordó el caso de Noelia Castillo Ramos, de 25 años, que falleció sola en un hospital de Barcelona. Indicó que la joven había sido víctima de acosos y abusos y enfrentaba un profundo dolor emocional. “Su sufrimiento no fue solo físico, fue un grito del alma. Nadie le escuchaba”, expresó.
El religioso sostuvo que este tipo de situaciones evidencian la falta de acompañamiento social. “La eutanasia no es un acto de amor, es una respuesta que nace cuando el sufrimiento deja de ser acompañado”, manifestó.
También insistió en que la sociedad debe prestar mayor atención a quienes atraviesan momentos críticos. “¿Estamos realmente presentes al lado de los que sufren o solo aparecemos cuando ya es demasiado tarde?”, cuestionó.
Finalmente, instó a fortalecer la empatía y la solidaridad, especialmente entre los jóvenes.
“Que la historia de Noelia no se convierta en una más, que se convierta en un grito que diga ‘necesito amor’”, expresó, al llamar a “amar más, acompañar mejor y no abandonar a nadie”.
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